Dionisio Gutiérrez fue uno de los personajes del año de 1992 para el periódico Prensa Libre, por promover el debate nacional.

Quizás el año que termina no ha dejado un buen sabor de boca para la mayoría de los guatemaltecos. Hay quienes, sin embargo, han abatido obstáculos y han contribuido enormemente con su esfuerzo a hacer de 1992 un año de cosecha y de esperanza en el futuro.

Helen Mack, por ejemplo, ha emprendido una tenaz labor en defensa del imperio y la justicia y ahora proyecta colaborar en el fortalecimiento de una de las más importantes instituciones del país: el Organismo Judicial. Enrique Novella, pro su lado, ha emprendido una labor con futuro, en el campo ecológico.

Monseñor Quezada Toruño ha logrado mantener unido el tenso hilo de las conversaciones de paz, mientras Óscar Berger asume con energía la tarea de rescatar una ciudad abandonada durante muchos años. Ahí están también los esfuerzos de Dionisio Gutiérrez por promover la discusión de los problemas nacionales.

Y, entre todos, uno de los reconocimientos mundiales más altos otorgados a una persona, como es el Nobel de la Paz, que ha recaído en Rigoberta Menchú. PRENSA LIBRE no puede dejar de reconocer su labor y rendirles homenaje.

Dionisio Gutiérrez. Promover el debate nacional

Dionisio Gutiérrez, dirigente de la Cámara de la Libre Empresa y creador del programa televisivo “Libre Encuentro”, nació el 23 de julio de 1959, y pasó los primeros diez años de su vida en Quetzaltenango.

Una vez radicado en la capital, debió experimentar un terrible dolor, a los quince años, por la muerte de su padre “Cuando mi padre murió, las empresas familiares se expandían, habían problemas financieros y casi llegamos a la quiebra. Tuve que tomar decisiones muy difíciles, como hipotecar la casa de mis hermanos pequeños.

Sus deseos de participación nacen de ver la realidad nacional. A los 20 años de edad, al ver que se avecinaba otro fraude electoral durante el gobierno de Romeo Lucas García, participa en comités estudiantiles que realizaban publicaciones clandestinas, bajo el asesoramiento del periodista Mario Ribas Montes.

“Pero hasta que llegué a la Cámara de la Libre Empresa (CLE) me sentí a gusto, pues ahí, antes que intereses particulares, se defienden principios. En el seno de la Cámara nació “Libre Encuentro”, un programa de discusión de los problemas nacionales, cuyos objetivos son proponer soluciones y denunciar los abusos de poder”.