PRESIDENTE DE COSTA RICA DEBE TOMAR EL PROTAGONISMO

En el concierto de naciones, el istmo centroamericano es una agrupación de países minúsculo s, irrelevantes y atrasados. Sumando su población, territorio y economía lograríamos escasamente una escala mínima suficiente.

Vivimos tiempos marcados por el declive del hombre público, el desprecio por la política y la decepción en la democracia. Esto representa una grave amenaza para la estabilidad y el futuro de las naciones.

La causa del fracaso de los países está en la política. Y también, en la política está la solución. Por eso es importante e imprescindible rescatarla y devolverle el brillo y prestigio necesarios para que tenga la fuerza y la autoridad para cumplir con la razón de su existencia. Rescatar la política es la obligación ineludible de los ciudadanos.

Siempre me ha sorprendido la ligereza y la frivolidad con que algunos políticos deciden que quieren ser presidentes de su país. No hay honor más grande, no existe responsabilidad más grave, no se conoce acto quela historia juzgue con más dureza que el de aquellos que habiendo logrado el voto y la confianza de su pueblo, le hayan traicionado y defraudado.

Ser presidente de una nación es decidir sobre la vida de los demás. Es forzar el destino de un pueblo y estar dispuesto a enfrentar el tribunal de la historia.

Los presidentes que eligen los pueblos definen el carácter de las naciones. Y la llegada de Carlos Alvarado a la presidencia Costa Rica, hace 6 meses, habla bien de los costarricenses.

Tuve la oportunidad de entrevistarlo hace unos días y confirmé por qué su pueblo lo vio como un hombre confiable, valiente, sereno y capaz.

Como guatemalteco le deseo lo mejor y como centroamericano, le pido que asuma el liderazgo y ponga en la mesa del debate regional la ineludible integración centroamericana. Sólo él tiene la autoridad moral.

Aunque sabemos que con los colegas que tiene en la región, discutir y proponer éste y otros temas que son de beneficio para todos será como arar en el agua, el universo escucha y la historia recuerda. Se debe insistir hasta que algún día se logre.

El mundo, a pesar de la epidemia de proteccionismo, el cierre de fronteras y políticas anti-inmigración que vive hoy, camina inevitablemente a la globalización. Ese fenómeno, tan brutal e imperfecto como la raza humana.

Aunque no se quiera, la era exponencial en la tecnología y el espíritu libre de los hombres y mujeres del mundo nos llevarán a la aldea global.

Por eso la importancia de correr y sentarlas bases de la integración centroamericana; para no estar, como siempre, en los últimos lugares en todo y para todo.

Por eso, en medio de esa vorágine política, social y económica que viven las naciones, es importante alzar la mirada y ver más allá; donde ponen la vista los hombres de Estado.

El futuro y el destino de Centroamérica prometen más si construimos una comunidad regional, empezando con una integración económica y después política.

A Costa Rica le deseamos que triunfe en sus batallas y a su presidente le deseamos que logre el equilibrio perfecto entre motivar la inversión y el crecimiento económico y cumplir con su compromiso de atender los problemas sociales y políticos de su país.

No sé cómo terminará el gobierno del presidente Alvarado, pero sí sé que Costa Rica tiene hoy un presidente comprometido con su pueblo, un presidente con el corazón limpio y la conciencia tranquila, un presidente al que su juventud y su trayectoria le permiten desafiar los tiempos y la historia.

No será fácil, pero como él lo dijo, está dispuesto a tomar decisiones difíciles y valientes, como lo hacen los hombres de Estado. Esos que son los grandes ausentes en el resto de la región y en muchas naciones del mundo.