El editorial de Siglo 21 publicado el viernes 19 de junio de 1992, una vez más dedicó sus líneas a la persecución de la que era objeto el programa Libre Encuentro conducido por Dionisio Gutiérrez.

Según ha trascendido, existen fuertes presiones gubernamentales para que el próximo domingo 21 de junio. se transmita por última vez el teleforo Libre Encuentro, que bajo la dirección de Dionisio Gutiérrez difunde semanalmente la Cámara de la Libre Empresa a través de Canal 13 de televisión.

En este programa se han abordado y debatido temas de interés nacional, en un marco de libertad, pluralismo, tolerancia y equilibrio.

En consecuencia, Libre Encuentro ha contribuido a abrir nuevos espacios para la discusión y el diálogo serio de la problemática nacional, y a estimular el libre juego de ideas entre los guatemaltecos, lo cual es necesario en un país caracterizado históricamente por la mordaza ciudadana y la intolerancia de los gobiernos de turno

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Esperamos que este potencial atropello a la libertad de expresión del pensamiento, sea producto de un malentendido, y que, por lo tanto, no se lleve a la práctica una acción tan inconveniente y fuera de contexto.

Todo el «pecado» que podría atribuirse al programa en mención, es el planteamiento, en algunas ocasiones, de críticas y sugerencias válidas y oportunas al quehacer gubernamental, que han herido la hipersensibilidad de funcionarios, que equivocadamente.mterpretan la disidencia como confrontación y desestabilización al régimen.

Es en realidad increíble, que en la última década del siglo XX, inmersos en un proceso institucional, presenciemos una trama contra la prensa independiente, pilar fundamental para el fortalecimiento de una verdadera democracia de corte occidental.

Es tiempo de que desterremos la postura arcaica y primitiva, de que quien critica al gobierno, es un enemigo declarado, al que en el mejor de los casos hay que forzarlo a callarse o descalificarlo argumentando que es subversivo, ultraderechista o simplemente narcotraficante.

Esta presión para sacar del aire a Libre Encuentro, no es la primera que se da durante el actual gobierno, pues comenzaron con el hostigamiento y la cárcel para Hugo Arce, hasta intimidaciones y censuras solapadas para mediatizar Güicho Cantoral, e incluso el hostigamiento, a través de instituciones de prensa, a los editores del semanario Extra.

Sin dejar de mencionar el allanamiento y persecución de periodistas, a lo que se suma el acallamiento indirecto del conductor de televisión Eduardo Valdizán.

Ni la opinión pública, ni los medios de comunicación social, debemos permitir que se concrete esta potencial amenaza a las libertades ciudadanas.

En Guatemala es esencial que pasemos de la confrontación irreflexiva, al diálogo y la discusión inteligente de todas las ideas y problemas del país, campo en el que ha sido valioso el aporte de Libre Encuentro.

Gobernantes y gobernados debemos aprender que no importa que no estemos de acuerdo, sino que lo fundamental es que nos respetemos.

Exigimos de las autoridades respeto al derecho de los guatemaltecos de expresarse libremente, sin coacciones ni censura alguna.