Editorial del programa Razón de Estado nro. 93

En los primeros días de 2020, los guatemaltecos, con entusiasmo estrenamos nuevo gobierno; a las pocas semanas nos cayó encima una pandemia que nos ha tenido huyendo de un virus; corriendo entre encierros, cuarentenas, toques de queda, sin transporte público, sin empleo, sin ingresos. El sábado no hay contagio, pero el domingo sí, por eso, no se puede salir. Y ahora, buscando placas pares o impares para moverse, según el día que toque.

Lo que prometía ser un año de cambios, crecimiento y oportunidades se convirtió en una cruzada, en un desafío extraordinario para el nuevo gobierno; en una pesadilla para todos.

Esta pandemia llegó a una nación sin recursos, sin hospitales, sin el equipo preparado para enfrentarla; pero Guatemala necesita que su gobierno que sea exitoso. Para lograrlo, es el gobierno el que debe reconocer que no cuenta con los recursos necesarios y suficientes; por eso, solo le queda contar, confiar y trabajar con la gente. Encerrándola y dejándola sin transporte, solo hace más difícil y arriesgado salir y movilizarse. La gente, de todas formas, saldrá y se moverá pues tiene que resolver su diario vivir. Un diario vivir en el que el gobierno, por falta de recursos, está ausente.

La pandemia y la fuerza de la naturaleza son más grandes que nosotros. Salir de esta tormenta con el menor daño posible no se logrará por las medidas con buenas intenciones, pero equivocadas que haya tomado el gobierno, sino por el esfuerzo que hayamos hecho juntos, como nación; en libertad, en confianza, con responsabilidad.

El saldo de vida y muertes, por fiebre o por hambre, será responsabilidad de todos. Es injusto e incorrecto señalar a este gobierno por la falta de recursos humanos y financieros para enfrentar la pandemia. Hoy estamos pagando el costo del abandono, de la corrupción y la indiferencia por la política.

Este gobierno es responsable de las decisiones que tome hoy. Mal hará en enfrentar esta pandemia sin el único recurso que tiene. La gente. Hacerle la vida más difícil, dejarla sin ingresos, sin sustento, sin transporte, sin libertad, es una equivocación.

Para millones de guatemaltecos ya es bastante difícil enfrentar al virus que intenta enfermarlos; pero es más difícil que los expongan a morir de hambre cuando intentan defenderse.

Hoy necesitamos mucho más que economistas que se creen médicos; o médicos que se creen economistas. Estamos enfrentando una pandemia y las pandemias traen enfermedad y muerte. En países sin el desarrollo suficiente, para enfrentarlas, el presidente y su equipo deben confiar en el sentido común del ciudadano, deben escucharlo y sobretodo, deben hacerlo responsable, también.

Los gobiernos del tercer mundo no deben reducir sus economías al nivel en que están sus hospitales. Destruirán sus países.

A la pobreza y la falta de oportunidades se sumó la pandemia. Si para el gobierno, y con toda razón, la prioridad es la salud de la gente; para la gente, su prioridad es sobrevivir.

Desde esta tribuna hemos afirmado que los datos correctos y objetivos son esenciales para tomar las decisiones que mejor logren ese complejo y doloroso equilibrio que proteja la vida contra el virus, pero también contra el hambre.

2020 será un año inolvidable; un año que dejará dolor, destrucción, muerte, desempleo y pobreza; pero también puede ser un año que nos deje unidad y sentido de nación porque luchamos juntos la batalla.

2020 puede ser el año que nos enseñe que el compromiso compartido y la confianza en libertad construyen naciones de ciudadanos responsables; el fundamento de la democracia y la condición del éxito de una sociedad libre.