Editorial del programa Razón de Estado 94

El presidente Giammattei y el vicepresidente Castillo recibieron el país después de 3 gobiernos que fueron una peste destructiva; 3 mafias políticas que debilitaron las instituciones, corrompieron la justicia; abandonaron la infraestructura, la seguridad, la educación, la salud. Hoy estamos pagando un alto pecio por la deshonestidad y la mediocridad de esa gentuza que gobernó para el infierno de sus ambiciones.

El gobierno de Colom y Sandra Torres, además de dedicarse a la corrupción y a la imposición de un populismo chavista mezclado con narcotráfico, subió el gasto y la deuda del Estado a niveles irresponsables; una deuda que no se usó para escuelas, infraestructura y hospitales, que tanta falta hacen hoy; un gasto que no sacó a un solo pobre de la pobreza. Aquel gobierno se dedicó a los negocios indecentes de la banda criminal que dirigen, desde entonces, Sandra Torres y Gustavo Alejos.

El gobierno de Pérez Molina se dedicó a saquear el país y a promover la agenda del narcotráfico. Morales, pasó de noche, no se enteró que fue presidente; siguió hundiendo nuestra democracia y sus instituciones.

Después de 12 años de caos, crimen e incompetencia, el grupo político que recibió el país hace 160 días, encontró un gobierno en bancarrota moral, en crisis financiera, en decadencia institucional. Por si eso fuera poco, a los 60 días de asumir el mando, llegó a Guatemala el virus chino que tiene al mundo de cabeza.

Mal hace el actual gobierno en ofrecer o presumir que con dos tortillas puede alimentar un elefante o curar un cáncer con aspirina. El drama de esta pandemia, y no solo para Guatemala sino para el mundo, incluso el desarrollado, es que este virus solo se podrá combatir desde cada cuerpo humano, desde cada responsabilidad individual, desde la libertad que debemos preservar para que cada ciudadano, cada ser humano, tenga la oportunidad y el derecho a defenderse.

Como si el virus, la pandemia, los encierros, el toque de queda, una economía destrozada, más pobreza, un Estado sin recursos, un gobierno sin hospitales, el sistema de justicia cerrado, un congreso de vergüenza, no fueran suficiente, en las últimas semanas vimos el retorno de las serpientes y la plaga que han hecho más daño a Guatemala que 3 pandemias juntas; y para las que no hemos encontrado vacuna.

Sandra Torres, con la complicidad de ciertas autoridades en el tribunal electoral, sin supremo y en minúsculas, está de regreso, violando más leyes, buscando más impunidad. Sandra Torres solo pretende dirigir a sus trapicheros en el congreso para que elijan magistrados de justicia que borren sus delitos; que la liberen para seguir atropellando nuestro país, denigrando su democracia, emporcando la política.

Como si la pandemia y el saldo de asco, decadencia y destrucción que han dejado políticos como Sandra Torres no fuera suficiente, sus intenciones de volver a la política, pasando encima de la justicia, de la historia, de la razón; y más en medio de la severa crisis que sufre nuestro país, ofenden la dignidad la nación.

Guatemala necesita, hoy más que nunca, ciudadanos presentes, responsables, activos. Guatemala necesita rescatar y fortalecer las instituciones que dan vida a nuestra democracia.

El tribunal electoral debe restablecer lo Supremo y volver a las mayúsculas. La justicia independiente, pronta y cumplida, debe rescatar su majestad. Al congreso, salvando las honrosas excepciones conocidas, tal vez la pandemia nos hace el favor de renovarlo.

La UNE debe ser cancelada, Sandra Torres debe estar en la cárcel; el gobierno del presidente Giammattei debe convocar a los ciudadanos para que juntos, con responsabilidad y en libertad nos defendamos del virus que ataca la salud y enfrentemos la plaga que amenaza la democracia.