La integración económica centroamericana puede ser la respuesta a los problemas estructurales de la región y el camino para que las naciones que la formen avancen hacia el desarrollo sostenible.

El paso de los años y los resultados alcanzados por cada país de Centroamérica indican que llegó el momento, otra vez, de revisar y discutir alternativas desde una perspectiva regional que ofrezca soluciones más efectivas a nuestros rezagos económicos y sociales.

Hay suficientes datos del pasado y del presente que al proyectarlos al futuro hacen obvio que gobiernos y sociedades de la región deben hacer un nuevo intento para construir la Comunidad Económica Centroamericana -CECA-.

La integración de las economías de Centroamérica tiene como condiciones eliminar barreras a la movilidad de bienes, personas y capitales; promover la inversión regional e internacional con políticas fiscales, laborales y ambientales homologadas, modernas y efectivas; y hacer los esfuerzos necesarios para facilitar la coordinación en materia de seguridad transnacional.

Hay análisis y estudios concluyentes que demuestran que si los países de Centroamérica cumplen con estas condiciones ampliarían el mercado regional y obtendrían un crecimiento económico más robusto, alcanzando el objetivo principal del gran desafío de la integración económica, que es ofrecer más oportunidades de desarrollo y bienestar a los centroamericanos.

La integración económica centroamericana es la alternativa más realista para el desarrollo de la región. Motivaría la inversión, crearía oportunidades de trabajo y haría más eficiente la coordinación en la estrategia de seguridad regional y gobernanza transnacional.

La Comunidad Económica Centroamericana sería el marco de un mercado libre  regional  que aprovecharía las economías de escala para lograr mayores eficiencias y mayor competitividad; lo cual permitiría a la región acceder, competir e interactuar con el resto de economías del mundo.

La CECA debe desarrollar un modelo de gobernanza regional con visión de largo plazo. Esto será la garantía para inversionistas regionales y extranjeros, así como para los donantes y cooperantes que puedan respaldar el desarrollo de la región.

Con un crecimiento económico vigoroso, alivio a los problemas sociales, estabilidad política y certeza jurídica, Centroamérica se puede consolidar como un actor clave en el mundo occidental; y si hace bien sus tareas, como un referente de paz, Estado de Derecho, seguridad y desarrollo.

Después de setenta años de aprendizaje y reformas institucionales insuficientes , la región debe animarse a intentarlo otra vez, y, en un nuevo esfuerzo, crear la Comunidad Económica Centroamericana (CECA) con respaldo político y financiero de alto nivel, con objetivos a corto, medio y largo plazo bien definidos y con los mecanismos de seguimiento y control que garanticen su plena implementación y éxito.

Centroamérica unida representa un bloque económico de casi US$260.000 millones de PIB con buena ubicación geográfica y acceso a importantes mercados internacionales -EE.UU. y la Unión Europea- norma­ dos por acuerdos comerciales preferenciales.

La integración de las economías de la región y la creación de la Comunidad Económica Centroamericana aumentaría las exportaciones totales como porcentaje del PIB de manera notable y generaría un aumento en la tasa de crecimiento económico de dos puntos porcentuales que, de entrada, empezarían a mejorar el nivel de vida de los centroamericanos.

Los seis países de Centroamérica estamos en 499.000 kilómetros cuadrados y somos 49.3 millones de habitantes; y juntos e integrados económicamente podemos ser la sorpresa de la década que termina en 2030. ¿Por qué no?