Editorial del programa Razón de Estado 88. Una crisis que apenas inicia

Cuando hablamos con nuestra familia, amigos y vecinos en la comunidad; percibimos ansiedad, incertidumbre, miedo, desconfianza e incredulidad con lo que estamos viviendo.  

Todo lo que pensamos que era estable y permanente: instituciones, personas, ideas, modelos de negocio, formas de trabajar, la vida diaria, resultaron ser frágiles y transitorias.  

Estas emociones afectan nuestra vida. Hay que reconocerlas, sentirlas y trabajarlas. Para vencer la pandemia, debemos superarlas. Nuestra mirada debe estar en un futuro próximo de salud y victoria.   

Hoy toca enfrentar la pandemia y hay cosas que debemos saber. 

Las cuarentenas, la distancia social, lavarse las manos son algunas de las condiciones indispensables para enfrentar un virus contagioso; pero en la mayor parte de América Latina y especialmente en países como Guatemala, donde el 70% de la población vive de la economía informal; y con lo que trabaja en la mañana come en la tarde, es muy difícil cumplir con esas condiciones. 

La mayoría de ellos no tiene acceso a agua para lavarse las manos ni espacio para distanciarse de los demás; y mucho menos, pueden quedarse en su casa. Además de pobres, exponen su salud.

Por eso, los encierros y las medidas de protección se logran con más efectividad en los países desarrollados o en los países autoritarios. 

Los expertos insisten que es tan difícil mantener en cuarentena a un pueblo por mucho tiempo como irresponsable y peligroso regresar al trabajo sin estrategia y protección. 

Las prioridades son la vida y la salud. Nadie debe morir… de fiebre o de hambre. La sociedad y sus líderes deben hacer su máximo esfuerzo para lograrlo.  

Las pandemias son una tragedia, y más en países subdesarrollados. El contagio avanza sin freno y los hospitales, a pesar del esfuerzo de algunos gobiernos, como el de Guatemala, se desbordan.   

Desde esta tribuna, servimos mejor a la verdad y a usted, si analizamos y compartimos lo que afirman expertos y científicos serios del mundo. 

Ellos insisten que, con o sin cuarentenas, sean estas de verdad o de mentira, la mayoría de seres humanos, cuando invade una pandemia, nos contagiamos en la primera, segunda o tercera ola de contagios a través del tiempo. Para este virus pueden ser dos años. La vacuna llega después para reforzar y cerrar el círculo de inmunidad. La historia de la humanidad y la ciencia confirman estos datos. 

Esta crisis global apenas inicia; sus primeros capítulos se empiezan a escribir… y lo peor está por venir. 

Esto no es fácil de aceptar, pero esa es la realidad de las pandemias. Por eso, cuidarnos y proteger a nuestra gente vulnerable es la misión más importante. 

Vivimos tiempos en los que necesitamos información veraz y objetiva. Queremos datos que nos permitan tomar decisiones, líderes que nos dicen la verdad; y sobe todo, necesitamos una sociedad unida, responsable y solidaria. 

Doña María Branyas, española, de 113 años, superó el virus esta semana en Gerona, España. Nació en 1907 y vivió la primera guerra mundial en 1914; la pandemia de 1918, en la que murieron más de 50 millones de seres humanos; vivió la gran depresión económica de 1929, la guerra civil española en 1936, la segunda guerra mundial en 1939 y todo lo que hemos vivido hasta hoy. Cuando, hace unos días salió del hospital, le preguntaron cómo había sobrevivido, y respondió con una sonrisa: todo está en ser positivos y tener buena salud.