427. Dionisio Gutiérrez: What Cannot Be Erased from Memory

November 02, 2026
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427. Dionisio Gutiérrez: Lo que no se puede borrar de la memoria

Editorial del programa 427 de Razón de Estado


Hay tiranías que nacen de una revolución, otras de un golpe y algunas, quizá las más perversas, de una elección que después utilizan para destruir el derecho de los ciudadanos a volver a elegir. Todas terminan pareciéndose.

El tirano deja de servir al pueblo y comienza a temerle. Por eso persigue, encarcela, censura, roba y mata. Porque el tirano sabe que cada ciudadano libre es un testigo de su ilegitimidad y que cada elección auténtica representa la posibilidad de su final.

Cuando además, la corrupción se convierte en sistema y la violencia en método, el régimen deja de gobernar y se dedica a administrar el miedo.

Es entonces cuando aparecen los presos políticos, los exiliados, las familias separadas, los periodistas silenciados, los jueces sometidos y los ciudadanos obligados a fingir obediencia para poder sobrevivir.

No hay ideología que pueda justificar semejante degradación.

El poder que necesita matar para conservarse ya confesó su fracaso. El gobierno que necesita encarcelar al adversario ya reconoció que perdió el argumento. Y quien necesita impedir unas elecciones libres sabe perfectamente cuál sería el veredicto que teme escuchar.

Pero frente a la tiranía aparece, de vez en cuando, la persona que decide seguir caminando aunque el camino parezca imposible.

María Corina Machado ha cruzado mares, soportado amenazas, persecución, clandestinidad y exilio, y aun así vuelve a levantarse para reclamar elecciones libres en su país. María Corina defiende una idea moral. La idea de que la libertad es el fundamento de la dignidad humana.

Ahí reside la grandeza del liderazgo democrático. No en no tener miedo, sino en continuar a pesar de él. No en buscar el poder para dominar, sino en luchar para que el poder vuelva a pertenecer al ciudadano.

Las dictaduras cuentan operadores, cárceles, armas y recursos. La libertad cuenta algo mucho más difícil de medir. La voluntad humana. Por eso las tiranías parecen eternas hasta el día que dejan de serlo.

Ningún pueblo está condenado para siempre a vivir de rodillas. Ninguna cárcel puede encerrar indefinidamente una aspiración colectiva. Ningún régimen puede borrar para siempre de la memoria de una nación la experiencia de ser libre.

Habrá todavía obstáculos, amenazas y momentos oscuros. Pero mientras existan ciudadanos dispuestos a exigir elecciones libres, instituciones independientes y el derecho elemental de escoger su propio destino, la libertad en Venezuela seguirá teniendo una puerta abierta.

Por eso, aun en las horas más difíciles, un pueblo que no renuncia a ser libre conserva intacta la posibilidad de volver a serlo.

 

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