Estrategia & Negocios se transformó en una luz que guía y acompaña a la región para enfrentar los retos del desarrollo.

En los últimos 50 años la población del mundo se duplicó, y su ingreso per cápita, ajustado por inflación, se triplicó. Estamos más sanos, vivimos más tiempo, la democracia como modelo de vida sigue avanzando a pesar de sus tropiezos, y la violencia, sobre todo si la comparamos con la que el mundo vivía entonces, ha bajado dramáticamente.

En los últimos 25 años, la tecnología ha dado un salto tan espectacular que hoy un habitante de bajos ingresos en Sonsonate (El Salvador) tiene mejor comunicación que la que tenía el presidente de un país desarrollado en 1990. Además, tiene acceso a un GPS, un video para teleconferencias, cámara de fo- tos, un equipo de música estéreo, una generosa librería, películas, juegos y música. Bienes que hace 25 años costarían una fortuna, hoy vienen incluidos en un pequeño teléfono inteligente.

En los próximos 30 años la tecnología dará saltos tan grandes que expertos y optimistas aseguran que viviremos cambios extraordinarios en la forma de producir alimentos, curar enfermedades, comunicarnos, crear fuentes de trabajo y, en especial, integrar al mundo económico y al progreso a los 4.000 millones de seres humanos que viven en la pobreza.

Si la tendencia del mundo es tan positiva, por qué a veces sentimos que estamos atrapados en un presente que no camina o incluso retrocede. La respuesta es que a quienes toca vivir las crisis, sufrir malos gobiernos y padecer pobreza y marginación durante décadas no son los mismos que cuentan la tendencia positiva del mundo.
Los ciclos y procesos por los que ha pasado la humanidad, para suerte del mundo y a pesar de todo, son capítulos que sumados presentan un saldo positivo. Pero algunos de ellos siguen siendo fuente de dolor y frustración.

A finales de los 90 y a principio del nuevo siglo, esa región a la que llamamos América Central salía de lo que se conoció como la “década perdida”, con procesos de paz firmados, tratados de comercio en discusión y grandes expectativas de consolidación democrática y crecimiento económico. Sin embargo, la realidad ha sido otra,y hoy, nuestra región, que sigue sin arrancar en serio desde el 90, tiene tantas oportunidades como amenazas, y tantas posibilidades de éxitos como de

fracasos. No se ve claro el lado sobre el que se inclinará la balanza.
Sin embargo, durante los ciclos confusos y con- vulsos ocurren eventos relevantes. Uno de ellos, hace 13 años, fue el nacimiento y desarrollo de la re- vista Estrategia& Negocios (E&N), un referente in- dispensable en el mundo económico de hoy.

Con su nueva plataforma digital, los esfuerzos simultáneos organizando foros y debates, y la motivación a sus lectores a mantener una visión optimista pero comprometida, hacen de E&N una luz que guía y acompaña a la región para enfrentar los retos del desarrollo.

Este aniversario de E&N llega en un momento en el que América Latina está dividida en tres grupos de países: los que van bien, los que están atrapados en experimentos políticos que les llevarán a la ruina y los que no crecen y no saben a donde van.

Cuando el debate público se pierde en la coyuntura, y a las crisis y la escasez económica se suma la penuria de ideas, E&N aparece con ediciones propositivas y refrescantes que oxigenan el ambiente con análisis, propuestas e informes que guían aclaran y reconfortan.

Los retos que tenemos son extraordinarios y las oportunidades indiscutibles; por eso, es un privilegio y una fortaleza para nuestra región contar con Estrategia y Negocios.

En los próximos 50 años pasarán muchas cosas, pero sin duda alguna, E&N estará presente, marcando el paso, definiendo rumbo y compartiendo con la región un presente de buenas batallas y muchas victorias. ///