Dionisio Gutiérrez habla de un panorama de la situación económica de la región centroamericana y da su opinión desde el punto de vista mundial.

La solución a los problemas de Centroamérica no está en cada país en lo individual, está en “la región”.

Los pilares de la economía mundial están pasando una crisis de importantes proporciones. Estados Unidos, Europa, China y Medio Oriente, cada uno con sus dificultades y circunstancias, la tienen complicada. Esto ha tenido un efecto negativo en las economías de México, Brasil y otros países del Cono Sur, que venían bien, pe-ro ahora pierden velocidad.

Hasta el 2002, Estados Unidos, Europa y Japón re-presentaban el 51% del PIB mundial, con el 13% de la población. En los últimos diez años China modificó estos números, y si la sumamos a la ecuación nos da que estos cuatro juntos son el 67% de la economía mundial, con 34% de la población.

Estas regiones del mundo tienen grandes retos y pasarán algunos años antes de que vean la luz con claridad. Y si agregamos Medio Oriente, con su petróleo y sus conflictos internos a este cálculo integral, podemos especular que el mundo tiene en los próximos años formidables desafíos y amenazas.

Actur ya. Crecer que haciendo lo mismo estaremos mejor dentro de 10 años es un grave error. Es momento de actuar y sortear las crisis que vienen.

Las crisis del último siglo nos indican que, cuando ha colapsado el sistema financiero en algún país o región, toma cinco años la recuperación. Cuando el sistema financiero colapsa en medio de una crisis inmobiliaria, dicen los expertos que la recuperación puede tomar hasta diez años. Si hacen bien las cosas.

Como todo en la vida, esta crisis también pasará. Sin embargo, las condiciones están dadas para que surjan peligrosas tormentas. Por eso, será mejor si los Estados son cuidadosos en medir las consecuencias de no enfrentar las encrucijadas del presente con creatividad, sabiduría y el debido sacrificio proporcional.

Hasta el 2008 y durante los años de gran crecimiento económico mundial, vimos que Centroamérica y el Caribe tuvieron un crecimiento inconstante e insuficiente. No logramos tracción ni continuidad, y no hicimos las reformas políticas necesarias para fortalecer nuestras instituciones y nuestras democracias. Tenemos economías oportunistas, no un modelo de desarrollo económico regional como debiera ser.

Los niveles de pobreza, inseguridad, impunidad y fragilidad nos presentan como una de las regiones más débiles y atrasadas del planeta.

Centroamérica, dicen algunos, ni siquiera tiene algo de qué recuperarse. Es una afirmación severa pe-ro es indiscutible que nuestra región todavía necesita construir las bases de un modelo de desarrollo sostenible.

Para Centroamérica, hablar de un sacrificio proporcional es hablar de una extraordinaria movilización cívica de la sociedad y, especialmente, de sus élites. Es hablar de lograr un grado de consenso suficiente que permita articular un plan de desarrollo inteligente y efectivo; es hablar de preparar al equipo humano que lo lleve a cabo; es hablar de hacer las reformas políticas que los tiempos imponen. Y más que hablar, llegó el momento de hacer.

Este esfuerzo histórico y extraordinario debiera tener objetivos muy claros de crecimiento económico, reducción de la pobreza y reforma política para fortalecer las democracias y sus instituciones. Y el compromiso debe ser por 20 años, sin cambio de rumbo. No hay espacio para los egos y los personalismos. No hay cabida para los intereses sectoriales.

No hay tiempo para la política tradicional.

Este es el sacrificio proporcional que Centroamérica demanda para salir del ostracismo, la indiferencia y la mediocridad.
Una de las claves de esta cruzada estaría en dar al momento el sentido de urgencia y necesidad. La realidad es compleja; los pronósticos y la tendencia, alarmantes. Creer que haciendo lo mismo estaremos mejor dentro de diez años es un grave error.

La pregunta de nuestro tiempo es ¿cuántos ciudadanos y quiénes serán los que digan presente y estén dispuestos a dedicar algunos años de su vida al servicio cívico, a la construcción de su país y de su destino? Esta es la verdadera dimensión del sacrifi-cio proporcional.///

43._un_sacrificio_proporcional_julio_-_agosto_2012