385. Dionisio Gutiérrez: Cayó Maduro. Faltan los demás

Enero 08, 2026
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385. Dionisio Gutiérrez: Cayó Maduro. Faltan los demás

Editorial del programa 385 de Razón de Estado


Quienes entendemos que la libertad y la democracia son valores que se protegen y se defienden cada segundo, supimos siempre que la criminal narcodictadura chavista               —encabezada por Maduro, Delcy Rodríguez Cabello y Padrino— solo caería con una intervención militar. Cayó Maduro. Faltan los demás.

En el mundo imperfecto en que vivimos, para la tragedia venezolana, invocar el diálogo, la negociación, la diplomacia o el respeto a normas internacionales —que solo respetan las democracias de pleno derecho— era y sigue siendo un acto supremo de ingenuidad o de complicidad. La realidad es siempre más compleja que nuestros deseos, y no hay acto político, y menos militar, que logre perfección absoluta sin conocer el barro del mundo.

La operación militar ejecutada por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos fue ejemplar por su finalidad moral y por la justicia que la amparaba. Además, se realizó con la eficacia que exigen los tiempos.

Ahora bien, quienes crean que con la captura del tirano queda resuelta la crisis, se equivocan. No: la tiranía no era un hombre, es un sistema criminal. Y toda mafia, cuando pierde su cabeza, busca conservar su cuerpo mediante sus cómplices, sus beneficiarios y sus intérpretes. Por eso, con la misma fuerza con que celebramos la captura del tirano narco terrorista, debemos advertir que es un grave error confiar en un régimen que está en manos de aquellos que son sus mandamases y su sombra. Son criminales. No tienen legitimidad, pues nadie que haya sido cómplice de aquella barbarie puede convertirse en heredero de la libertad.

Delcy, Cabello y Padrino, los tres que quedan de la banda criminal, no tienen el apoyo de las Fuerzas Armadas. El pueblo los repudia y solo representan décadas de crímenes, opresión y corrupción; lealtades torcidas y obediencias compradas. ¿A qué equivale entonces entregarles la transición? ¿Sería lo mismo que dejar la llave del injusto calabozo al carcelero?

La democracia es imperfecta. Gobernar un país destruido, sin instituciones, sin leyes, con la democracia asfixiada, es tarea ardua; pero aún así, la alternativa es más democracia y más ciudadanos libres. Los venezolanos deben asumir el control de su destino y exigir la inmediata liberación de los presos políticos, exigir elecciones libres con observancia internacional y convocar a la comunidad internacional para iniciar la reconstrucción de Venezuela.

La única salida honorable es confiar en los ciudadanos que quieren rescatar su libertad, su democracia y su país. Ellos deben ser el fundamento de la transición.

 

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