392. Dionisio Gutiérrez: ¡No hay patria sin libertad!

Marzo 02, 2026
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392. Dionisio Gutiérrez: ¡No hay patria sin libertad!

Editorial del programa 392 de Razón de Estado


Hace 67 años, la Revolución cubana se presentó al mundo como gesta redentora, como la aurora del hombre nuevo, pero en realidad terminó siendo una larga pesadilla para una nación privada de su libertad.

La Revolución cubana tuvo más éxito exportando su relato falso y criminal que el azúcar, el tabaco y el ron juntos. Cuba vendió mito mientras perdía realidad. Gritó consignas mientras agotaba cosechas. Prometió romanticismo mientras llenaba sus cárceles de disidentes.

Cómo olvidar los versos que nacieron en prisión, en el exilio o bajo censura. La poesía cubana disidente no fue solo literatura, fue testimonio, resistencia y denuncia.

La mentira socialista ha sido sostenida con necedad, repetida en universidades, aplaudida en foros internacionales y defendida por intelectuales que jamás la habrían tolerado en sus propios países.

Se habló de dignidad mientras se confiscaba la propiedad; de justicia mientras se eliminaba el pluralismo, de igualdad en la pobreza mientras una élite sicópata y criminal vive en privilegio permanente.

El costo de aquella mentira fue la libertad de un pueblo. Se mutiló la capacidad humana de trabajar, crear, disentir, prosperar, porque la falta de libertad y la represión sistemática matan lentamente, provocan exilio forzado, pobreza crónica, desesperanza heredada de padres a hijos.

La crisis humanitaria que hoy vive Cuba es la hija legítima de un sistema que destruyó la iniciativa individual y convirtió al Estado en dueño absoluto de la vida económica y política. Esa crisis no nació ayer ni es consecuencia de un bloqueo petrolero. El socialismo es un fracaso porque es incompatible con la libertad, y la libertad es el motor de la prosperidad.

Cuando los ciudadanos pueden trabajar, competir, innovar y disentir sin miedo, la sociedad florece. Eso incomoda a socialistas y comunistas porque el éxito individual contradice su dogma. El ciudadano que se supera es el desmentido del igualitarismo forzado. Por eso el socialismo prefiere nivelar hacia abajo.

Después de 67 años de represión, muerte y tiranía, Cuba enfrenta el agotamiento definitivo de su mentira. La juventud de hoy no cree en consignas, quiere oportunidades. El pueblo no pide discursos, demanda libertad.

Llegó la hora de abrir la isla a la democracia, al Estado de derecho y a la economía libre.

Estamos ante el final de un tenebroso experimento político que marcó a toda una generación y amenazó a todo un continente. Estamos a las puertas de la libertad para Cuba. Pronto, muy pronto, podremos decir otra vez: ¡Viva Cuba Libre!

 

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